viernes, 9 de enero de 2009

Eres un cometa que orbita cerca de mí sólo cuando quieres, pues como dios, dictas las reglas de tu naturaleza con cruel arbitrio.
Sí: eres cruel, aunque lo ignores.
Tienes una vida lejos de mí, en la que yo no formo parte. Ni sombra ni luz: nada.

sábado, 3 de enero de 2009

Pero es a ti a quien amo.
No a ti.
Te amo desde el primer día. Con una intensidad infantil.
Pero el amor evoluciona: de loca revolución a serena aceptación; de rabiosa demanda a resignada aquiescencia.
Vale la pena amar.
Pero no amarte.
Pero eso no es ninguna novedad.
Como una obra de arte, sólo se me está permitido admirarte en la distancia.
Y tú acortas o alargas esa separación.
Eres cruel en tu inconsciencia. O en tus necesidades.
Te quieres a ti más que a mí.
¿Por qué me buscas cuando quiero olvidarte?
¿Por qué te escondes cuando quiero saber de ti?
Sólo das lo que quieres dar.
Sólo nos damos a nosotros mismos cuando queremos y en la porción que deseamos.
¿Hay generosidad en el olvido, en la indiferencia?
Te extraño.
Me sorprendes en la mañana anochecida con tu voz de caverna iluminando la oscuridad de mis días.
Y ahora, de noche, busco ese sonido veraz como los latidos de mi corazón y no te encuentro.
Cuando te busco nunca te hallo. Cuando te necesito, nunca estás.
Siempre es un camino de un solo sentido.
Nunca hay reciprocidad.

lunes, 29 de diciembre de 2008

Como una caverna llena de maravillas, el año comienza con su sin fin de hechos inesperados, con sus eternas posibilidades.
Abiertos al mundo como nos abrimos a la vida, vamos recolectando experiencias que nos cambian en profundidad, más aún de lo que creemos.
No soy el que era, aunque me parezca que apenas han pasado los días. No seré más el que hoy soy. Y eso es un milagro que casi parece no tener importancia.
El nuevo año se abre ante nosotros con su potencial de maravillas y de caminos inesperados.
¿Hollaremos las mismas rutas una y otra vez? ¿Horadaremos los mismos surcos y recogeremos idénticos frutos?
No lo sé. La incertidumbre es la respuesta, pues ni siquiera el amor parece durar una eternidad.

sábado, 4 de agosto de 2007

Vacío. No me llena nada.
Huyo si rumbo hacia ningún lugar.
Soy como una pelota que rebota en la habitación universal sin peso, densidad ni sustancia.
Vacío. Lleno de nada.
Ni siquiera me queda la tristeza.
Pero no es tuya la culpa. Nunca lo es.
Es mía, lo sé. Y por eso cargo con ella como una cruz.
El violín sigue sonando y mis lágrimas inundan sus notas de aire.
Estoy solo. Sin ti. Como siempre he estado.
¿Por qué tener esperanzas en el espíritu humano?
No hay ninguna prueba que lo refute.
Y ya no quiero encontrar una excusa nueva para ti.
Estoy muy cansado y solo.
No tengo ya con qué pegar los trozos de mi corazón roto.
Me has herido mortalmente.
Tú también, Bruto.
Tú también.
No sentir. No esperar. No soñar.
Tener los ojos abiertos y el corazón tapiado.
Así sólo nos herimos nosotros y nunca los demás.
Corazón de piedra.
No volveré a rogarte nada jamás.
Me siento solo. Te busco y no estás, porque no quieres estar.
Y el violín suena y lloro sus dulces tonos, cayendo por mi rostro notas de pena.
Te busco constantemente. Sé que ahí estás, pero no quieres que te encuentre. Y la angustia que me corroe acaba destruyéndome en el silencio, porque no puedo compartirlo con nadie.
Ni contigo. Mi causa y razón de vivir.