martes, 17 de abril de 2007
Estoy en Sevilla. Otra vez. Solo. La última vez estuve solo pero acompañado. Tenía una ilusión, No: vivía ilusionado. Que es distinto. Y cuánto actualmente.
Lo extraño demasiado. Más cada día (¿y cómo es posible?) A pesar del tiempo transcurrido. Y sin motivo. Nunca los hubo habido: ni antes, cuando vivía ilusionado sin esperanzas; ni ahora, sin ilusión alguna.
Es un círculo que se cierra. Inicio y fin. Todo concuerda: fue en abril. Primavera en Sevilla.
El mundo ya no es el que era.
Lo extraño demasiado. Más cada día (¿y cómo es posible?) A pesar del tiempo transcurrido. Y sin motivo. Nunca los hubo habido: ni antes, cuando vivía ilusionado sin esperanzas; ni ahora, sin ilusión alguna.
Es un círculo que se cierra. Inicio y fin. Todo concuerda: fue en abril. Primavera en Sevilla.
El mundo ya no es el que era.
lunes, 9 de abril de 2007
miércoles, 28 de marzo de 2007
martes, 6 de marzo de 2007
lunes, 19 de febrero de 2007
miércoles, 7 de febrero de 2007
miércoles, 31 de enero de 2007
Intento integrar el mayor número de piezas de mi interior. Aquellas que tiran de mí con esas que me incitan a la inercia; las que confían en el reposo con las que son seducidas por el movimiento constante, el trabajo y la acción.
Encontrar la paz entre tantas corrientes aparentemente sin sentido entraña mucha energía, quizá más de la que hube pensado que tuviese o, más bien, la que jamás hubiera empleado si quiera.
Pero me apetece esa paz. No importa el precio, si es que lo tiene. Embarcarme en un mundo de incertidumbre (¿acaso mi vida ha llevado una dirección clara alguna vez?), con el apoyo de mis pasos y de Dios, es una aventura que me intriga, me azora, que me retrae y expande al mismo tiempo. Me apetece encontrar el punto de equilbrio en el que todo llega a vibrar con la nota más prístina, ese minuto en donde el carbón explota en diamante, ese momento álgido en el que el agua es todo a la vez: gas vapor, líquido incoloro y sólido hielo; ese instante en el que el universo queda pendiendo de un hilo de vida...
Hay días en los que me siento más osado, más crítico y poderoso. El reverso, aún en vergüenza, existe, y paga el precio de la desazón, la inseguridad y el abandono... Pero todo forma parte de la vida, todo tiene su éxtasis y su nadir, incluídas mis incertidumbres, mis indecisiones y fallos.
Quizá lo más importante sea ir dando pasos, poquito a poquito, aun sin tener la certeza de estar caminando. No importa la dirección, no importa el tiempo malgastado en la tarea... Quizá lo único real sea la tarea misma, el solo caminar.
Quizá.
Encontrar la paz entre tantas corrientes aparentemente sin sentido entraña mucha energía, quizá más de la que hube pensado que tuviese o, más bien, la que jamás hubiera empleado si quiera.
Pero me apetece esa paz. No importa el precio, si es que lo tiene. Embarcarme en un mundo de incertidumbre (¿acaso mi vida ha llevado una dirección clara alguna vez?), con el apoyo de mis pasos y de Dios, es una aventura que me intriga, me azora, que me retrae y expande al mismo tiempo. Me apetece encontrar el punto de equilbrio en el que todo llega a vibrar con la nota más prístina, ese minuto en donde el carbón explota en diamante, ese momento álgido en el que el agua es todo a la vez: gas vapor, líquido incoloro y sólido hielo; ese instante en el que el universo queda pendiendo de un hilo de vida...
Hay días en los que me siento más osado, más crítico y poderoso. El reverso, aún en vergüenza, existe, y paga el precio de la desazón, la inseguridad y el abandono... Pero todo forma parte de la vida, todo tiene su éxtasis y su nadir, incluídas mis incertidumbres, mis indecisiones y fallos.
Quizá lo más importante sea ir dando pasos, poquito a poquito, aun sin tener la certeza de estar caminando. No importa la dirección, no importa el tiempo malgastado en la tarea... Quizá lo único real sea la tarea misma, el solo caminar.
Quizá.
martes, 30 de enero de 2007
miércoles, 24 de enero de 2007
Estoy construyendo un Puente entre lo pasado y lo nuevo con ayuda de unas urracas celestes.
Intento, a través de él, poner en contacto un mundo que fue con uno que será, mezcla de mis experiencias y mis ensueños.
Sorprendido por la clarividencia, o la falta de escrúpulos, de mi juventud. Y de la absoluta carencia de límites.
Soñar no cuesta nada a los veinte años. No debería ser más caro ahora, cuando se calculan mejor los límites (o se tienen más miedos.)
Intentaré entrar en contacto con esos mundos maravillosos en donde todo es posible: escenas, sentimientos, destinos entrelazados. Trataré de desarrollar, como antaño, esa capacidad mediúmnica que hace fluir a través nuestro seres no nacidos y pasiones todavía informes, que ya habitan en lo más recóndito de nuestro interior. Ese viaje interno, propio, en el que se cumple el fin último de nuestra existencia, que es crear. Egoísmo absoluto, estación mental eterna, suspendida en el limbo del tiempo que corre.
Llegar al fondo, tocar con nuestros pies la última de las fronteras, y salir a nado hacia la superficie. Eso es sobrevivir. Eso es vivir.
Atravesaré el Puente de las Urracas y todo quedará atrás.
Intento, a través de él, poner en contacto un mundo que fue con uno que será, mezcla de mis experiencias y mis ensueños.
Sorprendido por la clarividencia, o la falta de escrúpulos, de mi juventud. Y de la absoluta carencia de límites.
Soñar no cuesta nada a los veinte años. No debería ser más caro ahora, cuando se calculan mejor los límites (o se tienen más miedos.)
Intentaré entrar en contacto con esos mundos maravillosos en donde todo es posible: escenas, sentimientos, destinos entrelazados. Trataré de desarrollar, como antaño, esa capacidad mediúmnica que hace fluir a través nuestro seres no nacidos y pasiones todavía informes, que ya habitan en lo más recóndito de nuestro interior. Ese viaje interno, propio, en el que se cumple el fin último de nuestra existencia, que es crear. Egoísmo absoluto, estación mental eterna, suspendida en el limbo del tiempo que corre.
Llegar al fondo, tocar con nuestros pies la última de las fronteras, y salir a nado hacia la superficie. Eso es sobrevivir. Eso es vivir.
Atravesaré el Puente de las Urracas y todo quedará atrás.
jueves, 18 de enero de 2007
Desvestirse lentamente. Perder las hojas de a poco. Deshacerse del lastre.
Renovar el interior; reflejar al exterior lo que nace por dentro.
Ser nueva orilla, refrescada por el abrazo perenne del mar. Río, lago, océano, isla.
Todo lleva su tiempo. Y en todo hay esperanza. Hasta en los pasos hacia atrás.
Renovar el interior; reflejar al exterior lo que nace por dentro.
Ser nueva orilla, refrescada por el abrazo perenne del mar. Río, lago, océano, isla.
Todo lleva su tiempo. Y en todo hay esperanza. Hasta en los pasos hacia atrás.
lunes, 15 de enero de 2007
Busco, busco...
Debo definir los objetivos, descifrar los símbolos de mi interior, soplar con hálito solar los oscuros recovecos que visito. Debo llenarlos de aire puro, de brillante luz.
Un rumor late bajo mi piel, corre por mis arterias, estalla en mi corazón.
La edad llama a la puerta; la eterna duda; el riesgo constante a la decepción.
¿Es tan desastroso ser un tipo corriente? ¿Pero por qué lo soy?
Ambición de ser diferente sin quererlo realmente.
Y siéndolo, ¿por qué no desearlo?
Debo definir los objetivos, descifrar los símbolos de mi interior, soplar con hálito solar los oscuros recovecos que visito. Debo llenarlos de aire puro, de brillante luz.
Un rumor late bajo mi piel, corre por mis arterias, estalla en mi corazón.
La edad llama a la puerta; la eterna duda; el riesgo constante a la decepción.
¿Es tan desastroso ser un tipo corriente? ¿Pero por qué lo soy?
Ambición de ser diferente sin quererlo realmente.
Y siéndolo, ¿por qué no desearlo?
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