Tuve una vez un sueño, un sueño de ti, contigo.
Para crear me, mi, conmigo.
Tuve una vez un sueño, en el tiempo en que soñar parecía no costar nada, y todo parecía posible.
Todo: hasta tú.
jueves, 16 de abril de 2009
miércoles, 15 de abril de 2009
Despertar tras un largo período de insomnio, de inerte ingravidez.
Los pasos se hacen grávidos; el corazón se detiene y la razón se erige en juez y parte, en demandante y sufriente; en castigador y pena.
El amor muere el día que nos damos cuenta de su fragilidad, de su tontería o su inutilidad.
El día que ni parches, ni muletas, ni brujerías pueden contener un dolor hiriente; una herida despegada; un alma rota; el amor se apaga de repente, como si nunca hubiera existido; o, aún peor, rodeado de las quemaduras del dolor.
Los pasos se hacen grávidos; el corazón se detiene y la razón se erige en juez y parte, en demandante y sufriente; en castigador y pena.
El amor muere el día que nos damos cuenta de su fragilidad, de su tontería o su inutilidad.
El día que ni parches, ni muletas, ni brujerías pueden contener un dolor hiriente; una herida despegada; un alma rota; el amor se apaga de repente, como si nunca hubiera existido; o, aún peor, rodeado de las quemaduras del dolor.
El amor muere cuando los sentidos irrumpen en el corazón, cuando la razón toma el relevo del cansancio, la angustia, la espera, la decepción y el abandono.
Entonces lo sabemos, y miramos hacia otro lado; empleamos medidas de reanimación, como un enfermo terminal, un espejo roto o un futuro inalcanzable.
El amor muere cuando nos damos cuenta de su final.
Entonces lo sabemos, y miramos hacia otro lado; empleamos medidas de reanimación, como un enfermo terminal, un espejo roto o un futuro inalcanzable.
El amor muere cuando nos damos cuenta de su final.
lunes, 9 de marzo de 2009
domingo, 15 de febrero de 2009
Me odio por quererte (Dios mío, ¿por qué te quiero?)
Me odio por ser incapaz de olvidarte.
Me odio por perdonarte.
Me odio por esperar expectante una llamada que nunca llega, una caricia al vacío o una palabra amable.
Me odio tanto que no puedo ni mirarme. Y dilapido mis sentimientos, desgasto mi corazón, esperándote, amparándote y queriéndote.
Me odio porque te quiero. Y al seguir en este empeño, me odio sin remedio.
Me odio por ser incapaz de olvidarte.
Me odio por perdonarte.
Me odio por esperar expectante una llamada que nunca llega, una caricia al vacío o una palabra amable.
Me odio tanto que no puedo ni mirarme. Y dilapido mis sentimientos, desgasto mi corazón, esperándote, amparándote y queriéndote.
Me odio porque te quiero. Y al seguir en este empeño, me odio sin remedio.
lunes, 9 de febrero de 2009
Apareces, remueves la tierra bajo mis pies, y te vas como has venido, sin cita, sin despedida, sin volveré mañana.
Hablas de esto y de aquello, de nosotros, de nosotros otra vez; cambias de conversación; retomas el nosotros pero con otro tono; y todo lo que era claro se transmuta en oscuro; todo el amor posible hecho probable se desvanece en las tinieblas de tu pensamiento y se hunde en el vacío de un no sé cuándo será.
Parece que me quieres, pero no me amas.
Lo único constante entre tú y yo es la imposibilidad, la debilidad, y el patetismo.
El mío, por ser incapaz de olvidarte; por desearte aunque me desprecies, y por extrañarte aunque me evites.
Hablas de esto y de aquello, de nosotros, de nosotros otra vez; cambias de conversación; retomas el nosotros pero con otro tono; y todo lo que era claro se transmuta en oscuro; todo el amor posible hecho probable se desvanece en las tinieblas de tu pensamiento y se hunde en el vacío de un no sé cuándo será.
Parece que me quieres, pero no me amas.
Lo único constante entre tú y yo es la imposibilidad, la debilidad, y el patetismo.
El mío, por ser incapaz de olvidarte; por desearte aunque me desprecies, y por extrañarte aunque me evites.
viernes, 23 de enero de 2009
Te sorprendes: sí, quiero toda una vida contigo. Una buena vida, una vida buena.
Me asombra que te sorprendas; como un juego de tontos en el que ambos intentan hablar sin escucharse.
Pero has estado cerca de mí; me has tocado; has dejado que yo te toque. Te he venerado; has dejado que te adore. Me has hablado; abres las puertas y cierras las ventanas.
Juegas conmigo como un gato con su pelota de estambre. Me enamoras a gusto para dejarme después, lamiéndome las heridas de tu abandono.
Me dices que sí pero me dices que no.
Me sigue sorprendiendo que, conociéndote, no consiga olvidarte.Y que mantenga encendida, muy dentro de mí, esa llamita absurda, ese sueño inútil: sí, quiero una vida contigo.
Me asombra que te sorprendas; como un juego de tontos en el que ambos intentan hablar sin escucharse.
Pero has estado cerca de mí; me has tocado; has dejado que yo te toque. Te he venerado; has dejado que te adore. Me has hablado; abres las puertas y cierras las ventanas.
Juegas conmigo como un gato con su pelota de estambre. Me enamoras a gusto para dejarme después, lamiéndome las heridas de tu abandono.
Me dices que sí pero me dices que no.
Me sigue sorprendiendo que, conociéndote, no consiga olvidarte.Y que mantenga encendida, muy dentro de mí, esa llamita absurda, ese sueño inútil: sí, quiero una vida contigo.
Sueño contigo y, por un momento, esos instantes juntos son de maravilla. El tiempo se detiene. Se detiene. Y miles de cosas suceden a nuestro alrededor sin que seamos conscientes de ellas.
Posas tu cabeza sobre mis hombros; me abrazas, tú, cuyas muestras de afecto son tan escasas como las de un ídolo de piedra; y el mundo giras patas arriba, nada es lo que debe ser, y se me nubla la mente, se me alegra el corazón y dejo de ser yo porque estoy siendo la totalidad de mi yo en esos instantes divinos.
Posas tu cabeza sobre mis hombros; me abrazas, tú, cuyas muestras de afecto son tan escasas como las de un ídolo de piedra; y el mundo giras patas arriba, nada es lo que debe ser, y se me nubla la mente, se me alegra el corazón y dejo de ser yo porque estoy siendo la totalidad de mi yo en esos instantes divinos.
viernes, 9 de enero de 2009
Lo que ocurre en realidad es que ni siquiera eres consciente de ello. No te importa.
Eres obsceno, empeñado en mirar hacia otra parte cuando, con ese movimiento de cabeza, desprecias lo mejor de mí.
No te importo; sólo cuando me usas. Porque, como los demás, me usas.
Y vuelve el cometa con su cola de luz y frío a iluminar los pasadizos de mi vida. Y vuelve el interés certero en aquello que hace falta. Y vuelves a mí. Y me buscas.
Eres obsceno, empeñado en mirar hacia otra parte cuando, con ese movimiento de cabeza, desprecias lo mejor de mí.
No te importo; sólo cuando me usas. Porque, como los demás, me usas.
Y vuelve el cometa con su cola de luz y frío a iluminar los pasadizos de mi vida. Y vuelve el interés certero en aquello que hace falta. Y vuelves a mí. Y me buscas.
sábado, 3 de enero de 2009
Te extraño.
Me sorprendes en la mañana anochecida con tu voz de caverna iluminando la oscuridad de mis días.
Y ahora, de noche, busco ese sonido veraz como los latidos de mi corazón y no te encuentro.
Cuando te busco nunca te hallo. Cuando te necesito, nunca estás.
Siempre es un camino de un solo sentido.
Nunca hay reciprocidad.
Me sorprendes en la mañana anochecida con tu voz de caverna iluminando la oscuridad de mis días.
Y ahora, de noche, busco ese sonido veraz como los latidos de mi corazón y no te encuentro.
Cuando te busco nunca te hallo. Cuando te necesito, nunca estás.
Siempre es un camino de un solo sentido.
Nunca hay reciprocidad.
lunes, 29 de diciembre de 2008
Como una caverna llena de maravillas, el año comienza con su sin fin de hechos inesperados, con sus eternas posibilidades.
Abiertos al mundo como nos abrimos a la vida, vamos recolectando experiencias que nos cambian en profundidad, más aún de lo que creemos.
No soy el que era, aunque me parezca que apenas han pasado los días. No seré más el que hoy soy. Y eso es un milagro que casi parece no tener importancia.
El nuevo año se abre ante nosotros con su potencial de maravillas y de caminos inesperados.
¿Hollaremos las mismas rutas una y otra vez? ¿Horadaremos los mismos surcos y recogeremos idénticos frutos?
No lo sé. La incertidumbre es la respuesta, pues ni siquiera el amor parece durar una eternidad.
Abiertos al mundo como nos abrimos a la vida, vamos recolectando experiencias que nos cambian en profundidad, más aún de lo que creemos.
No soy el que era, aunque me parezca que apenas han pasado los días. No seré más el que hoy soy. Y eso es un milagro que casi parece no tener importancia.
El nuevo año se abre ante nosotros con su potencial de maravillas y de caminos inesperados.
¿Hollaremos las mismas rutas una y otra vez? ¿Horadaremos los mismos surcos y recogeremos idénticos frutos?
No lo sé. La incertidumbre es la respuesta, pues ni siquiera el amor parece durar una eternidad.
sábado, 4 de agosto de 2007
Me siento solo. Te busco y no estás, porque no quieres estar.
Y el violín suena y lloro sus dulces tonos, cayendo por mi rostro notas de pena.
Te busco constantemente. Sé que ahí estás, pero no quieres que te encuentre. Y la angustia que me corroe acaba destruyéndome en el silencio, porque no puedo compartirlo con nadie.
Ni contigo. Mi causa y razón de vivir.
Y el violín suena y lloro sus dulces tonos, cayendo por mi rostro notas de pena.
Te busco constantemente. Sé que ahí estás, pero no quieres que te encuentre. Y la angustia que me corroe acaba destruyéndome en el silencio, porque no puedo compartirlo con nadie.
Ni contigo. Mi causa y razón de vivir.
martes, 26 de junio de 2007
viernes, 22 de junio de 2007
Amo una figura etérea. Existe. Pero en la distancia.
Es la perfección, el resumen de todo lo que busco y sueño.
Pero es un sueño porque no está conmigo.
Vive lejos, ama de otro modo.
Y no hay lucha, porque no hay finalidad alguna.
Y es etéreo, porque nunca podrá materializarse mi cariño.
Amo a una figura etérea que existe en la distancia.
Es la perfección, el resumen de todo lo que busco y sueño.
Pero es un sueño porque no está conmigo.
Vive lejos, ama de otro modo.
Y no hay lucha, porque no hay finalidad alguna.
Y es etéreo, porque nunca podrá materializarse mi cariño.
Amo a una figura etérea que existe en la distancia.
jueves, 7 de junio de 2007
jueves, 24 de mayo de 2007
El sol brilla y el viento sopla despacio, inicio de primavera ajena al alma que continúa su camino absorta y sola, siempre sola.
Ruidos que llenan los espacios; imágenes que intentan ahuecar las horas; dinero desperdiciado en la búsqueda de calma; comida ingerida para atacar el pesar; corazón que bombea una y otra vez, sin saber adónde va.
La gente murmura, pregunta, se ríe y sigue su camino. Busca, encuentra, se maravilla, se felicita a sí misma y sigue su senda, su verbo y su destino.
¿Y quién no tiene destino?
Ruidos que llenan los espacios; imágenes que intentan ahuecar las horas; dinero desperdiciado en la búsqueda de calma; comida ingerida para atacar el pesar; corazón que bombea una y otra vez, sin saber adónde va.
La gente murmura, pregunta, se ríe y sigue su camino. Busca, encuentra, se maravilla, se felicita a sí misma y sigue su senda, su verbo y su destino.
¿Y quién no tiene destino?
jueves, 3 de mayo de 2007
Siento deseos de arrancarme la piel a tiras. De hundirme en una piscina de agua caliente, de aceite al rojo, de hierro fundido. Sentir el calor que carcome lentamente destruyendo piel, músculos, tendones y huesos hasta alcanzar la coraza de mi alma. Destruir poco a poco con el mayor de los dolores esa cubierta repleta de hollín, de orín y desgracias.
Apartar mi vista de lo que ya me aburre; olvidarme de los lazos adquiridos sin sentido, de las deudas que se acumulan, y de la eterna sensación de ir a la deriva...
Apartar mi vista de lo que ya me aburre; olvidarme de los lazos adquiridos sin sentido, de las deudas que se acumulan, y de la eterna sensación de ir a la deriva...
Rabia, frustración que emerge como lava desde el centro de mi ser hasta mi boca y se escupe manchando todo a su paso, marcando con candente violencia mi propia vida. Llego a odiarme a mí mismo, a las circunstancias que me rodean... Quiero irme, deshacerme de este yo inútil, ciego y sordo a las señales de su proio interior, que lo impelen a cambiar para siempre, a olvidar lo que no importa: amores que no tienen sentido, profesión cada vez más empeñada; deudas de compromisos adquiridos, futuro incierto que se aventura a teñirse cada vez más con los colores del presente.
martes, 17 de abril de 2007
Estoy en Sevilla. Otra vez. Solo. La última vez estuve solo pero acompañado. Tenía una ilusión, No: vivía ilusionado. Que es distinto. Y cuánto actualmente.
Lo extraño demasiado. Más cada día (¿y cómo es posible?) A pesar del tiempo transcurrido. Y sin motivo. Nunca los hubo habido: ni antes, cuando vivía ilusionado sin esperanzas; ni ahora, sin ilusión alguna.
Es un círculo que se cierra. Inicio y fin. Todo concuerda: fue en abril. Primavera en Sevilla.
El mundo ya no es el que era.
Lo extraño demasiado. Más cada día (¿y cómo es posible?) A pesar del tiempo transcurrido. Y sin motivo. Nunca los hubo habido: ni antes, cuando vivía ilusionado sin esperanzas; ni ahora, sin ilusión alguna.
Es un círculo que se cierra. Inicio y fin. Todo concuerda: fue en abril. Primavera en Sevilla.
El mundo ya no es el que era.
lunes, 9 de abril de 2007
miércoles, 28 de marzo de 2007
martes, 6 de marzo de 2007
lunes, 19 de febrero de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

